Del número a la calculadora.

En multitud de ocasiones, utilizamos tecnología a la cual no prestamos ni el más mínimo interés de cuál fue su origen y menos aún, quién fue su inventor. Lo cierto es que la historia es caprichosa y más, si cabe aún, en la tecnología, pues acostumbra a esconder historias personales que, si no relevantes desde una perspectiva global, como mínimo resultan ejemplares.

La tecnología, al igual que la historia, es caprichosa.

La tecnología, al igual que la historia, es caprichosa.

Hoy capta mi atención la calculadora. ¿Cómo y por qué surgió?, ¿quién fue su inventor? y ¿qué operaciones podía realizar en sus inicios?.

El prototipo de esta primera calculadora, se lo debemos a Ramón Verea, periodista y escritor con una inesperada faceta de inventor, natural de una aldea de Pontevedra (Currantes) en 1833, quien debido a su carácter inquieto trabajó tanto como maestro, novelista, e incluso, se acercó al mundo periodístico. Con este espíritu emprendedor, en 1875, ingenia su primera máquina de calcular, la Verea Direct Multipler, la cual superaba cualquier otro modelo anterior: de hecho es la primera de la historia capaz de realizar cuatro operaciones aritméticas (suma, resta, división y multiplicación) con cifras de hasta 9 dígitos.

La Vera Direct Multipler fue patentada (número de patente 207.918) en 1878 y recibió la medalla de oro de la Exposición Mundial de Inventos de Cuba, además del gran eco que tuvo en los distintos medios de comunicación, por ser un gran avance tecnológico. Sin embargo, nunca se llego a fabricar en serie y aún más, Vera se alejó del mundo de la ciencia y sin buscar ningún tipo de reconocimiento económico, tal es el caso, que fueron otros quienes explotaron la invención (por ejemplo, Otto Steiger).

Prototipo de la calculadora Vera Direct Multipler.

Prototipo de la calculadora Vera Direct Multipler.

Actualmente, dicha calculadora se encuentra en el Museo de la Sede Central de IBM, en New York, entre las joyas de artefactos tecnológicos históricos.

Para finalizar, indicar que lo excepcional y curioso de este invento es, el hecho de, que nació como demonstración de que “un español puede inventar igual que …..”, palabras textuales de su inventor, y sin ningún ánimo de lucro ni intención de ser comercializada.

Seguro que ahora ves con otros ojos a la calculadora, ¿verdad?.

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