Origen de “La Saeta”.

La curiosidad no tiene límites y en esta ocasión, no iba a ser diferente. Hoy, tras varios días de Semana Santa, mi peque vuelve a ser quien inspire el tema de este post y es que en esta ocasión su pregunta, tras oír una saeta, ha sido eso de…¿por qué canta, papá?.

"Santísimo Cristo del Amor" de Marbella (Málaga).

“Santísimo Cristo del Amor” de Marbella (Málaga).

De Norte a Sur se vive la Semana Santa de manera muy diferente. Cada pueblo, según sus tradiciones. No obstante, es en Andalucía, junto con Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y hasta Castilla León, donde la piedad se transforma en quejido y lamento profundo. Hablo de la saeta, un canto popular que se lleva a cabo al paso de las procesiones, es decir, ante el paso de la imagen. Es una sentida y profunda comunicación entre el cantaor y la imagen de Cristo o la Dolorosa. Su origen procede de la palabra latina sagitta, saeta o flecha, la cual expresa muy bien esta plegaria:

“¿Dónde vas Paloma Blanca a deshoras de la noche?.

Voy en busca de mi hijo

que lo entierran esta noche”.

Aunque “La Saeta” es cantada en toda Andalucía, existe un triángulo de oro que discurre desde Cádiz y Jerez a Málaga, convergiendo en Córdoba y Sevilla. Además, localidades como Puente Genil, Cabra y Castro del Río, en Córdoba, y Mairena del Alcor y Marchena, en Sevilla, conservan sus saetas con sus propias características.

Origen incierto.

Aunque el origen de la saeta está bastante discutido, todos coinciden en indicar que la saeta popular procede de los cantos litúrgicos de la Iglesia, influenciados estos por los cantos primitivos cristianos, los almuedines y judeo-hebraicos.

Es entre 1800 y 1840, cuando la saeta pasa a ser un canto popular, teniendo como finalidad buscar el arrepentimiento.

Actualidad.

A pesar de sus más de 150 años de historia, en los años sesenta y setenta la saeta tuvo un triste período de decadencia, debido este a la desaparición de los saeteros históricos, quienes transmitían de forma oral su saber y su arte, y al éxodo del campo a la ciudad.

Toda tradición tiene su belleza y, más si cabe, cuando la historia, sentida y profunda, es cantada en forma de saeta. Es, como vemos, la saeta una realidad viva y creciente, siendo esta una tradición capaz de conquistar el ser Patrimonio de la Humanidad.

Y bien, ¿te atreves con una saeta?.

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