¿Por qué van ennegreciendo las bombillas con el uso?.

Hoy, al igual que en ocasiones anteriores, estaba clasificando el qué y dónde tirar cada uno de los objetos en desuso que tenemos en casa, aquellos que a pesar de estar estropeados aún continúan perdidos en los cajones (pilas y bombillas). Y, una vez más, mi hijo tras coger una bombilla de filamento incandescente – esas que ahora todo el mundo queremos perder de vista debido a su alto consumo en comparación con otras ya existentes en el mercado -, me preguntó: “Papá, ¿por qué está negra la bombilla por dentro?”. La respuesta que le dí fue sencilla, “es muy mayor, son como sus arrugas”. No obstante, y dejando a un lado la respuesta poética,…., ¿por qué el bulbo de vidrio de una bombilla común de filamento incandescente se va volviendo más grisáceo (negruzco) a medida que se usa? ¿Por qué no sucede esto con las bombillas halógenas, a pesar de que operan a temperaturas más altas?.

¿Por que van ennegreciéndose las bombillas de filamento incandescente con el uso?.

¿Por que van ennegreciéndose las bombillas de filamento incandescente con el uso?.

La respuesta viene dada en los diferentes estados en que podemos encontrar la materia (sólido, líquido y gaseoso) y la transición de uno a otro.

¿Es posible encontrar la respuesta n los cambios de estado de la materia?.

¿Es posible encontrar la respuesta n los cambios de estado de la materia?.

Es decir, a causa de la temperatura del filamento, el metal de que está hecho (osmio, tungsteno) tiende a pasar de estado sólido a gas (sublimación) y depositarse sobre el envoltorio de vidrio, pues es la superficie más fría (motivo por el que la bombilla, el vidrio, va ennegreciendo). De esta manera, el filamento, debido a la sublimación, se hace cada vez más delgado, perdiendo su coloración inicial y haciéndose cada vez más delgado a la vez que frágil, llegando finalmente a la rotura.

Este problema está resuelto, en cierta medida, en las bombillas halógenas, o de cuarzo, gracias a la presencia de una astilla de yodo que es introducida en el bulbo de la bombilla, la cual, además, permite sin ningún problema que el filamento alcance temperaturas próximas a la fusión del metal (3410 ºC, en el caso del tungsteno). Dicha astilla de yodo al reaccionar con los vapores de tungsteno, forma yoduro de tungsteno, que es gaseosa y cuando dichas moléculas pasan cerca del filamento incandescente, son divididas por el calor, con la reposición del tungsteno sobre el filamento (y de esta manera, el filamento no se vuelve más delgado), y restablecimiento de la dosis inicial de yodo, pudiendo de esta manera repetirse el ciclo una y otra vez, teóricamente sin fin, además de un incremento de la eficiencia y en la emisión azul-violeta (es decir, una coloración más blanca de la luz).

Por cierto, ¡espero que la bombilla de las ideas no sea de filamento incandescente!.

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