¡El valor de la sal!

Hoy, mientras observaba una de las obras maestras de Leonardo da Vinci, la Última Cena, y pese a los múltiples cambios de su composición, Judas sostiene en su mano una bolsa y no un cuchillo y lo que derrama con el brazo no es un vaso sino un salero. Era inevitable preguntármelo, ¿puede ser este el origen de la superstición cuando, por un casual, derramamos la sal?.

Copia de Giacomo Raffaelli del mosaico de "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci.

Copia de Giacomo Raffaelli del mosaico de “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci.

Son muchos los que han asociado el origen de la superstición a una procedencia religiosa y de hecho, así quiso plasmarlo Leonardo da Vinci en su obra, dando a entender el momento trágico de la traición. No obstante, no he encontrado documento alguno que dé veracidad al hecho de que Judas derramase un salero y aún así, muchos piensan que realmente sucedió.

Ya en el 3500 a.C se creía que la sal era incorruptible, es decir, era considerada como emblema de perennidad e inmortalidad. De hecho, en la actualidad, el pensamiento popular asocia el ofrecimiento de esta como signo de amistad.

Lo cierto es que son varias las supersticiones que existen alrededor de la sal y todas datan de cuando la sal tenía un valor, prácticamente al de la moneda. Imaginemos a dos romanos en medio de una transacción de mercancías, es decir, viajemos en el tiempo 2000 años atrás. Uno cambia un animal de su granja, una gallina, por ejemplo, y el otro paga con la sal, pero si el intercambio no se hacía con cuidado, la sal podía derramarse. Desde luego esto era una desgracia para alguno de los dos, bien para uno que podría decir que ya había pagado y por tanto se llevaba la gallina, o bien para el que cobraba, pues podría decir que aún no estaba en su poder y, por ello, la venta no estaba cerrada. Lo que sí podemos asegurar es que la posible venta acababa en discusión y seguramente, sin tener cada uno lo que deseaban, es decir, uno la gallina y el otro el cobro de esta. Ni que decir tiene que sucesos como este fuesen motivo más que suficiente para que se comenzase a depositar la sal en un cuenco, facilitando así la transacción sin percance alguno. Motivo este también, por el que, según la creencia popular, si se daba la sal en la mano rompías la amistad.

Sólo espero que utilices la sal para proporcionar sabor a las comidas y con estas  a la vida, pero si…, por un casual, derramas la sal o la pasas de mano a mano, no olvides coger una pizca y echártela por el hombro, más que nada para ahuyentar el posible mal augurio que esta pudiese traer. ¿En qué parte del salero te encuentras?.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s