Nos rascamos y se alivia el picor, ¿por qué?.

En más de una ocasión nos hemos topado con el círculo vicioso de “pica – rasca – pica – rasca” y sólo por hablar o pensar en el (en el picor). ¡De hecho es mencionarlo y ya me estoy rascando!. Y aunque es bastante incómodo, sentimos un gran alivio cada vez que nos rascamos. ¿Por qué al rascarnos se alivia el picor?¿por qué no podemos salir del fastidioso círculo “picor – rascar – picor – rascar”?.fisiologia-sensorial-13-728

Al sentir picor nos rascamos y este, el tan incómodo picor, pasa a ser un alivio pero… vuelve con su renovada intensidad e incluso más. Una y otra vez, tras el picor, llega el momento de rascar para sentir, aunque sea por un breve instante, algo de alivio. Llega un momento en el que de tanto rascar la piel parece ceder a tan duro martirio y comienza a caer, motivo por el que recurrimos a otros tantos métodos que nuestras abuelas, madres, vecinos, amigos,…, nos indican: mojar la zona con agua o aceite, ponernos crema, o incluso, intentar no pensar en el picor,…y aún así, el picor persiste en su gran lucha por fastidiarnos.

El picor no es más que una respuesta provocada por la irritación de las células cutáneas o de las células nerviosas asociadas a esta y que puede ser, la irritación, debida a: alergias, reacciones farmacológicas, urticarias, picadura de insectos,.., e incluso, hasta por la propia autogestión, pues es hablar del picor o pensar en este y ya nos estamos rascando. ¿Por qué?

Cuando sufrimos la tan molesta irritación de nuestra piel y comienza a aparecer el picor, este viaja por las fibras C (es la más pequeña de las fibras nerviosas y de las que conducen con más lentitud los impulsos eléctricos). A pesar de la lentitud de los impulsos eléctricos, la señal de picor llega al cerebro y este genera una respuesta refleja de “tienes que rascarte” y…, cuando nos rascamos se estimulan las terminaciones nerviosas contiguas, dando lugar a cortocircuitos temporales debidos a los nuevos impulsos que han generado la acción de rascarnos y con estos la sensación de alivio, pues la sensación de picor se ha dispersado en un área mayor perdiendo así intensidad.

Lo cierto es que con el objetivo de alcanzar el alivio, no paramos de rascarnos y es cuando comienza a aparecer, también, el dolor. Aún así, la naturaleza es sabia y esta nos ha provisto de un Sistema Nervioso Central (SNC) que nos proporciona analgésicos (en la zona afectada) para intentar atenuar la molesta sensación dolorosa a la que nos ha llevado el picor.

El dolor y el picor, aunque son sensaciones que se manifiestan a través de los nervios, no tienen muchas más cosas en común.

¡Un dato curioso!. Tanto las sustancias analgésicas como los cortocircuitos de los que hemos estado hablando, causan más picor y la tentación de rascarse para alcanzar el alivio es cada vez más fuerte, más intensa y por ello, siempre llegamos al dolor y aún así, uno no puede parar de rascarse. ¿Ya ha comenzado el picor?, pues piensa en el y verás como aparece.

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6 pensamientos en “Nos rascamos y se alivia el picor, ¿por qué?.

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