¡Tenedor!

En nuestro día a día hacemos uso de una gran cantidad de inventos, unos reconocidos socialmente más que otros y sin embargo, todos y cada uno de ellos nos facilitan en mayor o menor medida nuestra vida. En ocasiones, algunos parecen ser ideados por una princesa y ese pensamiento es el que me vino a la mente cuando, disponiéndome a comer, cogí el tenedor que perfectamente colocado y según protocolo, se encontrada acompañando a los demás cubiertos. ¿Inventó el tenedor una princesa?¿cuándo se popularizó el uso del tenedor?.

El autor de la foto es fill.

El autor de la foto es fill.

La cuchara o el cuchillo eran utilizados desde hace 5000 años y además, existen restos arqueológicos que sitúan sus orígenes incluso más allá. No obstante, del tenedor no se habla nada y mucho menos, encontramos pruebas de este. Lo cierto es que para qué necesitar el tenedor si ya tengo un cuchillo que hace las veces de pincho para coger el alimento sólido y encima lo corta. Por otro lado, era lógico el uso de la cuchara y es que si no cómo poder tomar los brebajes y pócimas de la época.

En antaño, a la hora de llevarse los alimentos sólidos a la boca o bien utilizaban las manos o el cuchillo a modo de pincho y este, en más de una ocasión, seguro que dio lugar a más de un accidente. Pues bien, de la necesidad de no ensuciarse las manos a la hora de comer es de donde surgió lo que hoy conocemos como tenedor y además, hay que agradecérselo a los delicados dedos de una princesa bizantina, Teodora Ana Ducaina.

Teodora, hija del emperador Constantito X Ducas, a finales del siglo XI quiso poner fin al maltrato que sufrían sus delicados dedos a la hora de comer y por ello, mandó que le hiciesen un utensilio con el que poder pinchar los alimentos para luego, sin peligro de sufrir accidente alguno, podérselos llevar a la boca. El utensilio consistió en una especie de mango que terminaba en dos púas y como no, el material utilizado para tal fin fue oro macizo. Su nombre, fourchette (que en bizantino significa pincho).

Aunque era utilizado sólo por la más refinada clase alta, no tuvo mucho éxito y es que lo llegaron a llamar “instrumento del diablo”. Dicho calificativo lo llevó al olvido y a su escaso uso. Pero en la corte francesa, pionera de los gustos más refinados y exquisitos, rescató el fourchette a mediados del siglo XVI y aunque pueda parecer extraño, no se popularizó su uso hasta inicios el siglo XIX.

Lo cierto es que todos los inventos surgen para dar respuesta a una necesidad, para luego quedarse en la comodidad de su uso o la delicadeza y arte que conlleva su utilización. Y aunque las anécdotas e incertidumbres rondan a más de un invento o descubrimiento, estos se acomodan en nuestro día a día..

No obstante, he de reconocer una cosa y es que a la hora de una buena barbacoa, lo mejor que hay es comer con las manos y así después poder chuparte los dedos…¿eres de los que se chupan los dedos en la barbacoa o prefieres usar cuchillo y tenedor?.

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