¿Y la sal del mar…?

Recuerdo que, de pequeño, me contaban la típica y curiosa historia de que el mar era salado porque un barco perdió su cargamento de sal en uno de sus viajes y claro…,  ¿de dónde cogió la sal?. No quiero quitar la magia a este curioso cuento, pero… ¿por qué el mar es salado?.

Autor: lanubedospuntocero

Todos sabemos que los ríos desembocan en el mar, pero sus aguas son conocidas como dulces ¿entonces?.

Nuestros mares y océanos son salados y su realidad es que son un “mar de complejas disoluciones” de prácticamente todo lo que nos podamos imaginar. Además, el carácter salino del agua no sólo tiene raíces más que ancestrales sino que, además, de millones de años de emisiones gaseosas, lluvias y de corrientes de agua que llegaron a los océanos desde la tierra, dando lugar a las diferentes disoluciones de minerales y en particular, de elementos tales como: sodio, cloro, azufre, calcio, magnesio y potasio (entre otros tantos).

Dicha salinidad no es sólo la disolución de sales minerales y de productos de deshecho y descomposición de la tan abundante y maravillosa vida marina, también es  como consecuencia  de procesos de ruptura de rocas ígneas de la corteza terrestre, de la erosión, de la acción disolvente de las lluvias,  del transporte (de otros compuestos) por las corrientes, e incluso, el viento es capaz de transportar diferentes minerales.

No obstante, no todo llega al mar y es que también proviene de la disolución de rocas y sedimentos que se encuentran bajo la superficie del propio océano, pues estos también hacen su aporte a través de los numerosos conductos y respiraderos volcánicos, proporcionando así un ciclo donde nunca puedan faltar las distintas disoluciones minerales y de otros compuestos.

Todo lo antes mencionado, proporcionan la abundancia de iones sodio y de cloro necesarios para dar lugar a la formación de cloruro de sodio que constituye el 85% de las sales disueltas, es decir, nuestra sal de mesa, y que debido a la alta concentración en que se encuentra, vuelve salada dicha agua. Por cierto, en los ríos, riachuelos, arroyos, lagos,…, es decir, los conocidos como de agua dulce, también tienen su “puntito de sal” pero la concentración es tan pequeña que nuestro paladar no la puede apreciar. Curioso, ¿verdad?.

¿Y tú, eres de agua dulce o salada?.

 

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2 pensamientos en “¿Y la sal del mar…?

  1. La alta concentración de Iodo es en gran parte lo hace que el agua del mar sea distinta a la de los ríos. Yo, de agua salada 🙂

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