¿Es posible el silencio absoluto?

Durante las vacaciones buscamos el “cambio de aires”, es decir, disfrutar de aquello que nuestra monótona agenda diaria no nos permite. Lo curioso es que “el cambio de aires” varía con la edad y a medida que ganamos años, lo más buscado es el silencio, huir de las prisas, el bullicio, el claxon de los coches, las engorrosas colas de los supermercados,… ¿Existe el silencio absoluto?

Radoan_tavir

El bombardeo de estímulos sonoros que recibe nuestro cerebro es grandísimo y lo más curioso es que, a pesar de ello, estamos tan acostumbrados que la mayor parte de estos pasan sin pena ni gloria, es decir, totalmente desapercibidos. No obstante, existen otros tantos que resultan tan molestos que decimos eso de “desearía un silencio absoluto para poder descansar, disfrutar de un buen libro, de un café,…, o simplemente, del propio silencio”. Hoy, mientras observaba el bullicio con su estrés y ansias por llegar a la playa para coger sitio en primera fila (como si la playa la fuesen a quitar o cerrar), las prisas de los conductores y sus nervios por no encontrar aparcamiento, las peleas por a ver quién ha llegado primero ya sea a desayunar o simplemente a un punto de carga para el móvil,…, la pregunta era inevitable. ¿El silencio existe?

 

Para poder ver la existencia del silencio, primero tendríamos que ver qué es el sonido, es decir, su definición: Sensación o impresión producida en el oído por un conjunto de vibraciones que se propagan por un medio elástico, como el aire”. Entonces, según la definición, si no tenemos un medio elástico no tenemos sonido, por lo que en el vacío no habría sonido, o al menos, técnicamente, ¿verdad?

 

Lo más curioso es que el silencio absoluto no existe, ni siquiera en el espacio. Siempre hemos oído eso de que en el espacio no tiene sentido hablar de sonido, pues no tiene el medio que lo propaga, el aire, pero la realidad es bien distinta y es que éste se mueve mediante ondas electromagnéticas, las cuales son imperceptibles a nuestro oído y por ello, para poderlas captar se hace necesario el uso de varias sondas e instrumental especializado que tan sólo poseen determinados centros, como la NASA.

 

No obstante, el ser humano, en su búsqueda incansable por alcanzar el silencio, ha construido una cámara anecoica para dar respuesta a dicha pregunta. Lo que pretende esta cámara es eliminar las fuentes acústicas externas y para ello, tanto el suelo, techo como las paredes de dicha habitación absorben tanto las ondas acústicas como las electromagnéticas. El porqué de tal aislamiento es el de impedir la entrada de ruido y la absorción de ondas en su interior para minimizar al máximo la reflexión y el eco. Pero, ni aún así es posible, aunque es lo más cerca que podemos estar del silencio absoluto. ¿Por qué?

 

Incluso en la cámara anecoica existe el sonido y es que una vez aislado de todo estímulo externo, nuestro cerebro se centra en los estímulos internos, es decir, el latido del corazón, los movimientos intestinales, la respiración, e incluso, el flujo sanguíneo.

 

En alguna ocasión, ¿te has aislado tanto que has podido escuchar tus propios estímulos internos?

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