Un alcaloide que juega al despiste.

Para muchos, levantarse por la mañana es una tortura y para otros, en cambio, el reencuentro de quien espera. En mi caso, me estaba esperando un vaso de café etíope y es que he de reconocer que nada más despertar, lo primero que pongo a funcionar es mi cafetera, pues es uno de mis pequeños grandes placeres de esta vida. Pero.., ¿cuántas variedades de café existen? ¿es cierto que un café proporciona energía?

Foto: Wikipedia

Cuántas veces habré oído: “yo sin el café de la mañana no soy persona” y una vez tomado su matutino café decir “ya tengo energía para poder tirar del día”. Y es que ante la matutina taza de café tiene lugar la primera reunión familiar del día y tras esta un gran día por delante.

Una de tantas curiosidades de la cultura que rodea al café es la de cuántas variedades existen y para la que muchos responderían que cientos, nada más lejos de la realidad, tan sólo existen cuatro variedades: Arábica, Robusta, Libérica y Excelsa. No obstante, las más consumidas y conocidas son la variedad de arábica (entre 1 y 1,5% de concentración en cafeína) y robusta (entre 2 y 3% de concentración en cafeína), siendo la arábica quien conquista el mercado de la producción mundial hasta el 80% y donde, además, podemos encontrar hasta doce tipos distintos de café (Moka, Java, Kenya AA, Tarrazú, Peaberry, Sierra Nevada de Santa Marta, Harrar, Yirgacheffe, Kopi Luwak, Mandheling y Lington, Toraja Kalossi y Blue Mountain).

¿El café proporciona energía?

Al tomar una taza de café, los efectos de la cafeína comienza a notarse entre los 10 y 15 minutos. La acción de la cafeína se nota debido a que actúa a nivel del SCN (Sistema Nervioso Central), aumentado así la capacidad de esfuerzo físico y mental, es decir, pasamos a un estado de alerta y a una mayor claridad a la hora de pensar, puesto que contrarresta la sensación de cansancio. No obstante, los efectos de la cafeína son para cada uno un mundo y es que no afecta a todos por igual, pues depende del tipo de metabolismo y edad de cada persona. La metabolización es más lenta y, por ello, sus efectos se prolongan aún más en el tiempo en mujeres embarazadas y para aquellos que son sensibles a la cafeína, dicha sensibilidad es debido a la existencia de un gen que da lugar a una metabolización aún mucho más lenta de este alcaloide (la cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas). Es decir, la cafeína no nos aporta energía, tan sólo engaña a nuestro SCN pero ¿cómo lo hace?

Foto:Wikipedia

Todo comienza cuando nos levantamos de la cama y nuestro organismo detecta que necesita energía para poder afrontar el día, por lo que comienza a liberar lentamente adenosina (molécula que nos induce a un estado de somnolencia y relajación, la cual se libera en gran cantidad al acabar la energía que nuestro organismo a producido) y esta es detectada por nuestro cerebro, la cual se une a los receptores de las neuronas y, dependiendo de la cantidad, llega a provocarnos el sueño. Pero, aquí es donde entra en juego la cafeína y es que este alcaloide se une a los receptores de las neuronas, los mismos a los que se une la adenosina, y los bloquea, permitiendo así que actúen otras moléculas como la dopamina, por ejemplo, que nos lleva a un estado de bienestar (motivo por el que los muy cafeteros son capaces de disfrutarlo tanto). Por lo que el mito de que la cafeína aporta energía ya está explicado y es que la cafeína actúa como un ocupa de nuestras neuronas, evitando así la acción de la adenosina.

¿Qué ocurre si dejo de tomar café durante unos días?

Cierto es que a cada uno le puede afectar de forma diferente y ello depende de la tolerancia que hayamos alcanzado a la cafeína, es decir, si eres de los poco cafeteros o muy cafeteros. Si eres de los poco cafeteros, será un día más entre tantos. En cambio, si eres de los muy cafeteros, quiere decir que tu organismo está acostumbrado a una cantidad de cafeína y a la formación de una cierta cantidad de receptores para ubicar a la adenosina, alcanzado por ello un alto nivel de cansancio, irritabilidad y dolor de cabeza debido a la gran cantidad de adenosina que se genera y se une a todos y cada uno de los receptores de las neuronas (recuerda que al ingerir cafeína con frecuencia, nuestro organismo genera más receptores para así poder atender la demanda de la adenosina que nuestro organismo produce), aunque estos efectos desaparecen al cabo de unos días.

Y ahora un dato curioso. Un estudio de la Universidad de Colorado-Boulder (EEUU) y del Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council de Cambrige (Inglaterra) han demostrado que la cafeína es capaz de retrasar nuestro reloj biológico en 40 minutos, es decir, si tomamos un expresso doble tres horas antes de irnos a dormir, la cafeína que este contiene, veríamos afectados nuestros biorritmos en 40 minutos y con ello, la capacidad de conciliar el sueño.

Y ahora te toca a ti, ¿eres de los cafeteros?

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