Brujería o ciencia.

Un tiempo atrás hubiese sido tachado de brujo y sin embargo, ahora es un gesto de lo más normal. Esto es lo que he pensado tras ver cómo se encendían una a una las velas de un pequeño retablo situado en la parte derecha de una peculiar capilla de un típico pueblo andaluz. Un simple chasquido rompiendo el silencio y luego, una insignificante y viva llama. ¿Por qué la llama?¿cómo ocurre?

Fotografía obtenida de la galería de pixabay.com (Autor: DryHeartDubay)

De todos es bien sabido que no es brujería, tan sólo es una reacción química que tiene lugar al rascar con el cerillo la parte rugosa de la caja que los contiene y luego, tras un periodo corto de vida, la llama muere.

La caja de cerillas, concretamente la parte rugosa, está hecha de arena, vidrio en polvo, fósforo rojo y pegamento. En cambio, para la fabricación del mango del cerillo, este se baña con palatina, se sumerge en una mezcla de pegamento, colorante, un material combustible (azufre, S) y un agente oxidante (clorato de potasio, KClO3). ¿Y la cabeza del cerillo?,  por  trisulfuro de fósforo (P4S3) y polvo de vidrio.

Y ahora llega la brujería, es decir, la reacción química que tiene lugar cuando la cabeza del cerillo rasca la parte rugosa de la caja, ¿qué ocurre? Lo que sucede es bien sencillo, el trisulfuro de fósforo en presencia de oxígeno da lugar a óxido de fósforo (III), dióxido de azufre y calor.

                          P4S3 + O2 –> P2O3 + SO2 + Calor

Pero aquí no acaba y es que el calor generado, provoca la descomposición del clorato de potasio (KClO3).

                                  KClO3 –> KCl + O2

El oxígeno se combina con el azufre, lo cual mantiene la llama encendida y además, la gelatina que actúa como pegamento para mantener todo junto en la cabeza del cerillo, también proporciona un combustible adicional.

                                  S + O2 –> SO2 + Calor

Y esto para una efímera llama que es capaz de convertir el fósforo rojo en fósforo blanco y, gracias a que es una sustancia tan volátil, sucede en el aire.

Rascar la caja de cerillas, escuchar un pequeño chasquido y romper un instante el silencio o bullicio del lugar donde te encuentres, para que una efímera llama de lugar a un instante de vida. ¿Cuántas veces has encendido un cerillo por el simple hecho de ver cómo se consume?¿o por el simple olor que desprende?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s